De los seis a los sesenta
Lo difícil de una actividad familiar no es encontrar una, sino encontrar una en la que los adolescentes no participen solo por hacer un favor. Estas están elegidas para que cada edad tenga algo real que hacer.
Aquí nada exige que a todos se les dé bien. Una actividad que premia la habilidad acaba siendo que gana una persona, y esa es otra noche distinta.