Del lado bueno de lo gracioso
Todas las propuestas de aquí valen para una fiesta de empresa, un aula o una familia que después tiene que seguir sentada junta. Nada pide a nadie que beba, que se haga daño, ni que diga algo de lo que se arrepienta el lunes.
Si una propuesta no encaja con el ambiente, vuelve a pulsar: vetarla es parte del juego.