Diez sirven más que treinta
Un pie de foto enterrado bajo treinta etiquetas parece spam a una persona y casi no aporta nada a la máquina. Un conjunto corto que encaje de verdad con la publicación es el que consigue interacción.
Cada tirada mezcla etiquetas concurridas con otras más tranquilas. Las concurridas desaparecen en segundos; en las tranquilas es donde de verdad se encuentra a una cuenta pequeña.