Los tiempos son lo que importa
Una lista de nombres pelada obliga a todos a contar con los dedos. Los minutos al lado de cada nombre contestan lo único que quiere saber cualquiera: cuánto rato le queda sentado.
El reloj empieza en cero y no a una hora real, porque la sesión va a empezar tarde y entonces todas las horas escritas en la hoja estarían mal.