No saberlo es la gracia
Un temporizador que se ve bajar cambia cómo se juega: todos miran los últimos cinco segundos en vez del juego. Ocultar la duración hasta que suena devuelve la atención a donde corresponde.
La duración se sortea antes de empezar la cuenta, así que pausar la pestaña o cambiar de ventana no puede alargarla ni acortarla.